16 mar 2014

18-14. COL DE JETAS DESDE ESPIAUBE EN SAINT LARY. 12-3-2014.

Col de Jetas desde la Cresta de Soumaye.
 
Saint Lary Espiaube, Col de Portet y Col de Jetas.
12-03-2014.
Desnivel acumulado 1000 m.
Recorrida 18000 m
Tiempo efectivo 04:30 h.
Sol.
Muy fácil.
Se trata de una actividad  sencilla en un territorio esquiable que admite múltiples variantes todas ellas equivalentes y agradables.
En temporada invernal hay que llevar el agua.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Saint Lary procedente del IGN. francés. Vía en amarillo.
 
            En Saint Lary aparcamos junto a la salida de uno de los Teleféricos que enlaza el pueblo con el Plan de Adet y localizamos información acerca de la estación de esquí.   Cae la tarde y en el inicio de la Carretera a Soulán buscamos un lugar discreto, para cenar y pasar la noche antes de subir para arriba. Las temperaturas anunciadas son buenas pero más vale lugar bueno conocido.
           Casi nos despierta el sol a las ocho de la mañana del 12 de Marzo de 2014.
          Tenemos tiempo de sobra para desayunar recoger y continuar carretera arriba sin prisas. Son unos pocos kilómetros bastante empinados los que nos conducen al pueblecito de Soulan y otro tramo más de carretera  hasta Espiaube, lugar en el que la carretera se abre en dos ya que son los partes en las que se divide la estación de Esquí de Saint Lary-Soulan.
      Se trata de una estación de esquí un tanto alargada, por decirlo de alguna manera y también desperdigada al menos desde nuestro desconocimiento. Hemos caminado cerca de la misma en algunas ocasiones pero de ella solamente hemos visto el final del acceso al Lac de L’Oule que es la parte más al oeste de su dominio esquiable.
       La gente está llegando cuando lo hacemos nosotros y aparcamos muy cerca del remonte de arranque de esta parte de la estación.
            Se trata de un culo de saco a 1600 metros de altitud con una ladera sombría, vestida de abetos y recorrida por pistas de unión y otra soleada por la que se encarama la Carretera al Col de Portet.

 
            Son las diez de la mañana cuando nos metemos en marcha foqueando por la orilla de una amplia pista denominada  Mirabelle, no hay salida fuera de ella, y enseguida hace un quiebro y se pone de pie para ganar altura rápidamente.
 

            Nuestro primer objetivo es alcanzar el Col de Portet y nuestro camino se va a desarrollar fundamentalmente en dirección oeste-noroeste con lo que el sol nos empujará por la espalda.

 
            El valle tiene un enorme lomo central que primero dejaremos a nuestra derecha para utilizar seguidamente un pequeño descansillo  y pasar hacia la rama izquierda del barranco hasta  alcanzar  el origen de una silla que se va hacia Soumaye.

 
            El teleférico que sube hasta el col se ha quedado bastante a nuestra izquierda y como nos marca nuestro objetivo y disponemos de una ladera algo soleada y medianamente escalonada, la Pared de Mouscade, abandonamos la pista y continuamos foqueando por una ladera medianamente erguida y vestida de buena nieve en la que vamos a trazar una colección de vueltas marías para ganar altura y coincidir con la línea del teleférico cuando remata en el Col de Portet.



            Estamos a 2215 metros de altitud y no es lo que imaginábamos pero…
            Son las once y media y ante nosotros se abre la posibilidad de descender al oeste hacia el Lac de L’Oule, de ascender un poco más hacia el sur o proseguir hacia el Pla de Adet y hacia el norte alcanzar la Cresta de Soumaye.
Neouville desde una perspectiva inusual para nosotros.
 
            Elegimos la última opción y allí decidiremos la continuación. Por tanto remontamos algo más de 50 metros de altura y ganamos el final de un par de arrastres en la cabecera de la cresta.


            Ante nosotros se despliega un enorme y amable valle, lleno a rebosar de nieve y en el que hay trazado hasta un circuito de fondo de tres kilómetros pero hay que perder alrededor de un centenar de metros para proseguir en busca de posibles objetivos que pueden ser  o el Arrouyes o el Pichaley, los dos están lejísimos. También tenemos la opción de seguir adelante con la cresta en la que estamos y alcanzar la Soumaye.
 

            Al final y con la convicción del que sabe que la empresa puede resultar inalcanzable optamos por el camino del medio: descendemos un poco por la arista hasta un hombro en el que hay trazas de paso; allí iniciaremos una diagonal sobre nieve recién soleada y algo dura que nos permitirá alcanzar la zona arrellanada del Valle de Arrouyes, directamente hay algunos cortes rocosos.
 

            Subir hasta Montarrrouyes requiere un rodeo bastante largo que nos permitiría un corto descenso que no nos alejara del Col de Portet. Por tanto, alcanzado el rellano del valle proseguimos en dirección oeste por una planicie suavemente inclinada que tiene aspecto de alargarse infinitamente.
            Hay gentes por todas partes pues creo que son las vacaciones de invierno pero es tal la extensión esquiable que te encuentras realmente solo, la gente siempre está lejos.
            Con paciencia benedictina vamos avanzando por el valle, atravesamos el circuito de fondo y foqueamos, foqueamos sin fin.

 
            En nuestro horizonte se encuentra la achatada pirámide de Pichaley en la que apenas se ve alguna huella ya que no debe ser una cima codiciada por los esquiadores. Sus crestas son bastante asequibles pero yo no tengo ganas.
            Dejamos la línea del arrastre a nuestra izquierda y nos orientamos hacia el amplísimo Collado de Jetas, todo es un foqueo suave y continuo.

Aulon y Arbizon desde el Col de Jetas.
 
Pichaley.
 
            Es la una cuando alcanzamos la parte alta del Col de Jeta donde arranca el resalte somital de la Arista de Pichaley. Estaremos sobre los 2500 metros de altitud y allí nos vamos a quedar pues hace abrigo del viento y el sol está delicioso.

            Bajo el collado se abre un nuevo valle que no nos muestra nada de lo que conocemos de la Zona de Bastanet. Unicamente aparece la Pirámide de Portarras y desde aquí no la reconozco a pesar de que la hemos subido. Frente a nosotros está la arista que cierra el valle con los Pics de Aulon y Arbizon.


 
            Por delante disponemos de toda la inmensidad del Valle de Arrouyes que hemos atravesado en su mayor parte y que hemos de volver a atravesar de nuevo aunque ahora será fundamentalmente en descenso.


 
            Son las dos de la tarde cuando iniciamos la vuelta. Vamos a tratar de acortar en lo posible la travesía del valle y para ello aprovecharemos las laderas situadas en su orilla norte y vestidas de nieve primavera que nos van a permitir un descenso cómodo y agradable para compensar anteriores agravios.



 
            Juan va en busca de la cabecera de Soumaye cosa que hará a medias y nosotros entramos a la parte baja del circuito de fondo para tratar de llegarnos al Col de Portet sin poner las pieles si eso es posible.

Hacia el Lac de L'Oule.
 
            Así será pues el circuito rodea en suavísimo ascenso por el sudoeste de la Cresta de Soumaye llegando al Col de Portet cuando van a ser las tres de la tarde. Allí coincidimos con Juan que ha bajado junto a las Pistas de Esquí-cros y a partir de allí proseguimos para abajo.

Carretera al Col de Portet.
 
            Juan hará un camino similar al de subida mientras que nosotros atravesamos el Balcón de Mouscades hasta llegarnos al túnel utilizado para un original cruce de pistas. Allí tomamos la Pared de Mouscades y por la orilla derecha de la Pista Maribelle nos llegamos casi hasta el inicio del resalte inicial que lo haremos utilizando la pista.
            Son las tres y media de la tarde cuando alcanzamos la base de la estación. El sol se marcha de aquí en un visto y no visto, por lo que colocamos las bártulos al sol para que pierdan la nieve antes de llegar a la furgo que está ya a la sombra.
            Luego, nos bajaremos hasta las inmediaciones de Espiaube y en una lazada de la Carretera al Col de Porte aparcamos para seguir secando las cosas aprovechando que el sol nos acompañará alrededor de una hora más.
            Picoteamos al gusto, bebemos unas cervezas y echamos unos tragos de agua para reponer líquidos y resarcirnos de los 1000 metros de desnivel acumulado que hemos subido y bajado.
            Luego, para hacer hora para una cena decente, nos daremos una vuelta por Espiaube, una de esas urbanizaciones a las que la crisis las pilló con el paso cambiado y con un poco de tiempo se terminarán de arruinar.

 
 
 

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